Diversidad Cultural

El Motero

Los quechuas llaman al maíz hervido mot’e, mut’i. Los mapuches usaron la palabra muthi o muti, para el maíz o trigo cocido. Hay que recordar que el trigo llegó en 1541 con doña Inés de Suárez. Hoy se entiende por mote, tanto el grano de maíz como el de trigo cocido y pelado. El trigo intervino en la comida del indio, como una nueva harina, como mote y después se funde en la llamada comida nacional. El mote se prepara en postre y en bebida y cuando así se hace se llama Mote con Huesillo.

El personaje característico y muy popular como comerciante callejero es el motero. Cuando su nostálgico grito se oía en las noches, quedaba retumbando como un eco. Comúnmente era un individuo que vivía en las afueras de Santiago y hacía su entrada a la ciudad, especialmente en las noches de otoño e invierno, con un canasto colgando del brazo, cuyo contenido iba cubierto por albos paños que resguardaban el calor de los variados productos que vendía.

Porque no sólo mote de maíz o "motemei" transportaba el motero. En el canasto había también castañas, camotes cocidos, piñones, etc. Este personaje, para iluminar su camino llevaba un farol de confección casera con una vela en su interior.

En medio del silencio y entre el rumor de la lluvia, se abría paso el pregón: "¡Mote'e mei, pelao el meyo, calentitoooo!" grito con el que el motero anunciaba su producto.

Sabor típicamente chileno, el mote con huesillos es un postre antiguo, de textura suave y más bien líquido, que resulta especialmente consolador y sabroso en las temporadas de mayor calor. Es común en casas y restaurantes, pero vendido en la calle, bajo la leyenda de "Al Rico Mote con Huesillos" y servido en gruesos vasos de vidrio, alcanza su dimensión más autóctona.

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